

Restauración Virgen del Carmen
RESTAURACIÓN DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DEL CARMEN DE LA PARROQUIA DE S. PEDRO Y S. PABLO. L’ALQUERIA DE LA COMTESSA
La imagen de la Virgen del Carmen, de tamaño natural, es una obra tallada en madera de conífera y policromada y estofada, perteneciente a la escuela valenciana y datada en los años 40.
Tanto por la antigüedad, que no era tanta, como por el uso, la imagen presentaba suciedad superficial, grietas, perdidas de policromía y volumétricas, como dedos del Niño y rotura de los de la Virgen y otros daños en Ángeles y peana.
Se procedió a la consolidación y limpieza de la obra. A continuación se reintegró volumétricamente, se estucó y reintegró la policromía, para finalmente barnizar la obra para propiciar su conservación.

Antecedentes
La imagen es de buena calidad, de escuela valenciana de los años cuarenta, con profusión y riqueza de decoración. Presentaba abundante suciedad superficial en toda la imagen, debido a la acumulación de polvo, grasas y restos de insectos, así como barnices oxidados.
La capa pictórica presentaba también erosiones y pérdidas de adherencia o de cohesión superficial en zonas muy delimitadas y grietas. Las partes doradas presentaban múltiples daños, siendo la más afectada la peana.
Los daños estructurales eran más patentes en manos de la Virgen y del Niño, los Ángeles con riesgo de perder las alas.
Metodología
Estructura
Como hemos dicho los daños estructurales eran importantes, por lo que se procedió a proteger las zonas para evitar posibles pérdidas, como el caso de dedos y alas. Se realizó la reintegración volumétrica de la madera con una resina epóxidica tixotrópica.
Consolidación
Se consolidó la capa pictórica donde fue necesario con resina acrílica de baja viscosidad en dispersión acuosa, al igual que las partes doradas o estofadas. Se realizó minuciosamente para no perder partes del original, siempre con un criterio conservador.
Limpieza
La limpieza se llevó a cabo con medios mecánicos y químicos, después de las oportunas pruebas, usando disolventes volátiles y NH3 muy rebajado, en ciertas partes. También se necesitó usar calor para retirar restos de cera.
Hubo que retirar algunos repintes y purpurinas añadidos inadecuadamente, que dañaban la legibilidad de la obra.
Reintegración
Una vez estucadas las partes faltantes y nivelada la capa de preparación, se procedió a la reintegración cromática, en una primera fase con temperas reversibles y después con colores al barniz.
Los dorados se reintegraron, tras el estucado correspondiente a la técnica tradicional, con oro de 22 quilates, con un tratamiento igual al original.
Protección final
Finalmente se procedió al barnizado de toda la obra para preservarla y protegerla, lo cual ayuda a su mejor conservación. Se realizó con un barniz reversible.







